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Mujeres Sentadas en Círculo

Te invito a formar parte de una tribu de mujeres con la misión de cuidar de sí mismas y de construir una sociedad «socidaria», en torno a los valores que sustentan la vida, tales como el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía, la solidaridad y cuidar de otros. ¿Te unes?

Mujeres Sentadas en Círculo

Te invito a formar parte de una tribu de mujeres con la misión de cuidar de sí mismas y de construir una sociedad «socidaria», en torno a los valores que sustentan la vida, tales como el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía, la solidaridad y cuidar de otros.
¿Te unes?

En el blog:

¿Cómo ponerse de acuerdo en un círculo de mujeres o cualquier otra comunidad socidaria?

Ponerse de acuerdo es tomar decisiones juntos
¿Cómo ponerse de acuerdo, en un mundo donde parece cada vez más difícil? Cuando todos pensamos de manera diferente, no es sencillo alcanzar un consenso. ¿Es posible hallar la manera de tomar decisiones con las que todos estemos a gusto? ¿Cómo se deciden las cosas en un ambiente de socidaridad?

Ponerse de acuerdo… Al comenzar este artículo, pienso sobre todo en la situación de mi país, España. Llevamos mucho tiempo sin un gobierno estable, porque los políticos no saben ponerse de acuerdo. ¡Me parece tremendo! Personas que pretenden ser líderes mundiales, a cargo de enormes comunidades de personas, no tienen ni idea de cómo ponerse de acuerdo.

El panorama político de los últimos cuarenta años ha cambiado en España, y el bipartidismo se ha esfumado. Surgieron otras opciones, otras formas de pensar diferentes. Y con la población eligiendo su postura entre un abanico más amplio, parece imposible para estos líderes llegar a acuerdos, porque les resulta demasiado difícil dar su brazo a torcer y encontrar puntos de similitud sobre los que trabajar en conjunto. ¿No es triste?

¡Pero no vengo a hablaros de política ni de España, sino de consenso! ¿Cómo nos ponemos de acuerdo? Por ejemplo, si tienes un círculo de mujeres, o en tu comunidad, tu grupo de amigas, con tus socias, tus compañeras de trabajo? ¿Hay alguna manera de tomar decisiones que pertenezcan a todo el grupo, aunque pensemos de manera diferente? ¿Cómo se tomarían las decisiones en una sociedad o comunidad socidaria?

Sociocracia, o gobierno de socios

La respuesta está en la sociocracia. A diferencia de «socidaridad», que es una palabra recién inventada para traducir el modelo social «partnership», que se contrapone al modelo de dominación, sociocracia es una palabra que lleva más de un siglo utilizándose. Sociocracia, según la Wikipedia, significa «gobierno de socios», es decir, de personas ligadas por relaciones significativas, en contraposición a la democracia, que se refiere a una masa de individuos de comparten valores comunes.

Curiosamente, la sociocracia y la socidaridad, a pesar de que quienes conocen a la una pueden aún no conocer a la otra, se relacionan íntimamente. La sociocracia, puede ser, de hecho, la forma de gobierno ideal para las sociedades socidarias.

Como ya sabéis, entre los valores más importantes de la socidaridad y sus relaciones están el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía y la solidaridad. A continuación veremos cómo la toma de decisiones aplicando los principios de la sociocracia, puede ayudar a mantener estos valores a las comunidades socidarias, incluyendo a los círculos de mujeres.

La toma de decisiones en sociocracia: el consentimiento

La decisión por consentimiento es una de las cuatro reglas fundamentales de la sociocracia.

¿A qué nos referimos con consentimiento en el contexto de la sociocracia? Os lo explicaré con la definición que Ted Rau dio recientemente en el blog del Center For Parnership Studies:

Si presentas una propuesta para nuestro grupo, cualquier miembro del grupo puede objetar la propuesta si (y solo si) ven un daño probable que la propuesta pudiera hacer al propósito del grupo. Eso significa que una propuesta no tiene que ajustarse a las preferencias de todos, sino que es suficiente con que no haga ningún daño.

Ted Rau

Para ilustrarlo, podemos ver esta imagen, en la que se observa cómo el consentimiento, en este contexto, abarca no sólo nuestra preferencia, sino también nuestro rango de tolerancia. No se trata sólo de nosotras y lo que, tal vez, nos obcecamos en defender, sino de ampliar las miras y velar por el objetivo común o propósito del grupo. La pregunta que debemos hacernos, más allá de nuestras preferencias, es: ¿va a hacernos daño esta propuesta?

Es importante hacer un ejercicio de honestidad, ya que cualquier objeción que pongamos a la propuesta de alguien, no puede basarse en nuestras preferencias personales, como ya he dicho, sino en un daño probable al propósito del grupo. ¿Somos capaces de ver el bien del grupo, en lugar del nuestro propio?

Crear un ambiente seguro para proponer y para objetar

En ciertos ambientes, seguro que lo has experimentado alguna vez, puede ser tan difícil atreverse a proponer como atreverse a objetar. En nuestros círculos de mujeres y comunidades socidarias, queremos crear un ambiente seguro y sociocrático, donde la propuesta y la objeción sean bienvenidas y acogidas, y sirvan al grupo.

Por ejemplo, suponte que alguien propone una idea para el círculo, o el grupo. Llega el momento de aprobar la propuesta a través del consentimiento, y a todos absolutamente les encanta la idea, menos a ti, que ves honestamente que se podría generar un problema para el grupo, en un aspecto en el que, quizá, nadie se haya dado cuenta. ¿Qué harás?

Quizá te resulte incómodo decir lo que piensas y objetar, porque pudiera parecer que estás diciendo «no» a la idea de esa persona. Puede ser que temas quedar como una persona negativa, o una aguafiestas. ¿Cómo podemos sentirnos a salvo al objetar en una situación así?

La clave está en crear un ambiente en el que todos comprendan la objeción, no como un «no» a la idea de alguien, sino como un «todavía no», y un gran «sí» al propósito del grupo. Como dice Ted Rau, objetar es sinónimo de decir «me preocupo profundamente por nuestro propósito compartido y es por eso que todavía no puedo decir que sí a esta propuesta. Todavía hay algo que debe abordarse». En realidad, todos verán que hay un «sí», dentro de tu «no».

Y esto es liberador: si sientes que se te permite decir que no, entonces tu será realmente un .

Además, si estás convencida de que cualquier miembro del círculo, equipo o comunidad, se siente lo suficientemente a salvo como para objetar, entonces sabrás que también es seguro proponer.

Tu idea no tiene que ser perfecta (ya que, si es necesario, se plantearán objeciones para mejorarla). No tienes que hacer una propuesta perfecta que agrade a todos, porque es suficiente que nadie tenga una objeción para que se apruebe.

El consentimiento aquí hace que sea más fácil proponer y más fácil actuar, y nos ofrece más oportunidades para revisar, aprender y conectarnos. La posibilidad de objetar crea una red de seguridad que hace que nos sintamos a salvo para proponer, actuar y poner a prueba lo decidido.

Equivocarse es humano y puede ser necesario para avanzar

Equivocarse al tomar una decisión en sociocracia es posible. Las cosas son demasiado complejas e impredecibles para saber realmente cuál será el resultado de aplicar una idea o propuesta.

De hecho, cuando consentimos (o no objetamos) a una idea, propuesta o plan, no estamos diciendo que el plan sea brillante, sino que es lo suficientemente seguro como para probar y ver qué ocurre.

A fin de avanzar, y no bloquear la toma de decisiones ni la acción del grupo, debemos dar nuestro consentimiento bajo la humilde premisa que no podemos saberlo todo, y por tanto nos damos permiso para experimentar y probar las cosas, en lugar de analizar en exceso cuál sería el plan perfecto.

El consentimiento, como requisito para aprobar cualquier propuesta, nos pondrá a todas juntas en el mismo barco. La frase «te lo dije» no tendrá cabida. Todas estaremos comprometidas con el mismo propósito, todas seremos igualmente responsables del resultado, y todas nos encontraremos en la misma posición de duda razonable.

Juntas compartiremos el resultado, y si no es el esperado, seguiremos buscando y probando.

Este artículo está basado e inspirado en el artículo que Ted Rau escribió este mes para Center of Parnership. He traducido algunas de sus citas, y las he citado directamente o parafraseado en mi artículo.

Marta Mondéjar
Marta Mondéjar
Bloguera, desarrolladora WordPress y traductora de inglés en Mujeres Sentadas en Círculo. Escribo y traduzco sobre liderazgo y empoderamiento femenino para contribuir a crear una sociedad «socidaria».

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Riane Eisler nos enseña que un nuevo modelo social socidiario y una nueva economía del cuidado es posible. Su trabajo más reciente, Nurturing Our Humanity:

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