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Mujeres Sentadas en Círculo

Te invito a formar parte de una tribu de mujeres con la misión de cuidar de sí mismas y de construir una sociedad «socidaria», en torno a los valores que sustentan la vida, tales como el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía, la solidaridad y cuidar de otros. ¿Te unes?

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¿Te unes?

En el blog:

Celebremos nuestra feminidad

Kaouthar Darmoni
Descubre por qué a Kaouthar Darmoni le decepcionó el feminismo occidental y cómo nuestra feminidad puede cambiar el mundo.

Kaouthar Darmoni nació en un país musulmán. Se vino a Occidente huyendo de la represión que la obligaba a ponerse un velo, y cuando llegó aquí descubrió que la emancipación de las mujeres occidentales es una ilusión.

Ella cree que el feminismo occidental no nos ha proporcionado exactamente la libertad de ser mujeres. Además, sigue habiendo desigualdades y nuestro acceso al poder asumiendo roles masculinos no ha supuesto grandes cambios en el mundo. ¿Por qué?

En un video de TEDx Ede que por fin tiene subtítulos en español, Kaouthar propone combatir la represión y exigir cambios con nuestra mejor arma: nuestra feminidad.

Diosas escondidas tras un velo

«Nací y crecí en una cultura árabe y musulmana, en Túnez, en el norte de África – cuenta Darmoni. – Uno de los mejores recuerdos de mi infancia es también uno de los más tristes. Se trata del mundo de la mujer.

Muy a menudo las mujeres se reunían juntas lejos de la mirada de los hombres, y bailaban. Practicaban el ritual femenino más antiguo del mundo, procedente de Mesopotamia, hace 4.000 años, cuando la sociedad era matriarcal y las mujeres tenían poder, y bailaban.

Recuerdo que de niña veía a estas mujeres bailando y decía: ¡Guau! Parecían tan indomables, tan sensuales, tan bellas y tan vivas. Yo decía: ¡quiero ser como ellas!

Pero, al mismo tiempo, estas mismas diosas gloriosas, en el momento que salían de la casa y regresaban al mundo exterior dominado por los hombres se convertían en esclavas sumisas. Literal y simbólicamente cubrían su feminidad con un velo.

Porque su feminidad en el mundo exterior masculino es vista como una perturbación… incluso como una amenaza, porque trae caos.

Recuerdo que de niña estaba tan fastidiada… Solía preguntar a mi madre: “¿Por qué tenemos que cubrirnos? ¿Qué hay de malo en ser una mujer? ¿Por qué tenemos que adaptarnos nosotras a ellos, y no al revés?” La única respuesta que obtuve fue: “Porque eres una chica”. Y yo decía: “¡Ya…!

Así que, cuando tenía 13 años estaba tan harta que escribí, en francés, en mi diario: “Dejaré Túnez, para serme fiel a mí misma”.

Porque ese era mi sueño de niña. Quería dejar Túnez y quería estudiar en Sorbonne en París.»

Una mirada al feminismo occidental

Kaouthar sigue contando en el video que quería ir a Occidente porque quería ser libre. Quería ser tan libre como un pájaro. Para volar y desplegar sus alas y que el cielo fuera el límite. No quería verse encadenada por ninguna cadena masculina.

Así que se marchó a Occidente y, no sin pasar antes por momentos muy duros, consiguió estudiar y hacer un doctorado sobre estudios sobre género, un tema que le apasionaba.

Entonces, comenzó su gran desilusión. De hecho, una serie de desilusiones sobre la emancipación de la mujer en Occidente.

«En primer lugar, – cuenta Darmoni- me di cuenta de que muchas, muchas mujeres occidentales no están volando en absoluto. Otras están esforzándose por volar pero apenas despegan del suelo. Y había una pequeñísima minoría que lograba alcanzar grandes altitudes. Y estas me parecían un poco extrañas, porque tenían aspecto de mujer, pero volaban como hombres.«

Una serie de desilusiones continuaron para Kaouthar Darmoni con los estudios sobre género, según nos revela, «porque los estudios de género están mayormente dominados por el feminismo». A pesar de que el feminismo occidental ha logrado cosas maravillosas para las mujeres, a ella le chocaron ciertos conceptos.

En primer lugar, la afirmación de que el sufrimiento de las mujeres es responsabilidad de los hombres. Ella rechaza este argumento. Primero, porque pone a las mujeres como víctimas, y segundo porque, de niña en Túnez fue testigo de cómo las mujeres apoyaban activamente el sistema patriarcal al reprimir a las chicas, y empoderar a los chicos. – «Las mujeres también somos responsables del sistema». –

La feminidad es un estado del ser

En su carrera de estudios de género, Kaouthar Darmoni aprendió otra idea que no compartía: la idea de que la feminidad es una construcción sociocultural.

A ella, por su experiencia en Túnez, le parecía que la feminidad, más que una construcción sociocultural, es un estado del ser. «En cada célula de tu cuerpo durante este baile de la Diosa – cuenta Darmoni- podías sentirte realmente femenina. Podías sentir a las mujeres a tu alrededor, desde 2 a 80 años, extremadamente femeninas. Esta concepción intelectual, cerebral de la feminidad me chocó por completo.»

Sin embargo, asumiendo que quizá ella no entendía lo suficiente sobre feminismo occidental, y a fin de adaptarse, comenzó a usar su cerebro en el trabajo, adoptando cualidades masculinas en el trabajo para mejorar su carrera, y luego cuando llegaba a casa, liberaba sus cualidades femeninas.

Comportarse como un hombre en su trabajo, y comportarse como una mujer en casa, llevó a Kaouthar Darmoni a sentir que llevaba una doble vida y se sintió agotada de no poder ser ella misma. Hasta que se derrumbó.

Pensó que era la única, pero al comenzar a hablar de ello, averiguó que muchas mujeres estaban en la misma situación. Sólo que nadie habla sobre ello.

Cuenta Darmoni que en aquel momento pensó en abandonar. Pero las palabras de su abuela, citadas al comienzo de este artículo, se le venían a la cabeza una y otra vez: nuestro deber, es luchar… cambiar el sistema desde dentro. «Lucha o muere con dignidad”, decía también su abuela.

Nuestra feminidad es nuestra mayor arma​

Kaouthar Darmoni regresó a la batalla, con una nueva estrategia. Decidió luchar como David peleó contra el gigante Goliat.

«La feminidad es nuestro tirachinas. – afirma Darmoni – Verdaderamente creo en el equilibrio entre hombres y mujeres, [pero] necesitamos más cualidades y valores femeninos en la sociedad, e instituciones, en la política, en las finanzas, especialmente en lo más alto de las organizaciones… «

Esta frase es la principal razón por la que comparto hoy sus palabras en este artículo. Yo también creo en este equilibrio, que Riane Eisler llamó gilania. Y creo que, para crear una sociedad «socidaria», es esencial que haya más cualidades y valores femeninos en todos estos ámbitos que ella menciona.

Sin embargo, para su sorpresa y tristeza,  en lo más alto de las organizaciones, Kaouthar Darmoni, vio más hombres que utilizaban cualidades femeninas que mujeres que las utilizaran.

«El mundo no necesita más mujeres masculinas. El mundo no necesita más energía cerebral. El mundo necesita más cualidades femeninas, más energía uterina,  dice Darmoni – porque nuestro útero es el asiento de nuestro Capital Femenino. Y podemos y debemos comprometerlo ahora para la evolución humana.»

La cuestión es, según Darmoni, ¿se atreverá la mujer a utilizar su huella femenina en el ambiente laboral?

Cosas sobre las que reflexionar

Para terminar el video, Kaouthar invita a bailar a los presentes, enseñándoles ciertos movimientos a las mujeres para que se empoderen, y pide a los hombres que les den su apoyo mediante un sencillo y único movimiento. Durante esta parte dinámica de su conferencia, que es la más importante, dice algunas frases interesantes que no debéis perderos, y en las que os invito a reflexionar.

Las mujeres tienen miedo de mostrar su sensualidad porque no quieren ser vistas como un objeto de deseo… ¡no lo eres! Simplemente estás expandiéndote con tus caderas… no os escondáis, no os cubráis con un velo.

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El útero, el corazón … todas tenemos un cerebro, pero ahora es el momento de mostrar el resto también.

Segura de ti misma, sacando pecho, y decimos: “no, no estoy de acuerdo”.

¿Por qué en la emancipada Europa occidental las mujeres están haciendo el mismo trabajo que los hombres y se les paga de un 18 a un 30% menos? ¿Por qué? ¿Por qué ellas tienen pechos y vagina? ¿por qué?

¿Cuándo os levantaréis, mujeres, y diréis: “No, no, no lo acepto”?

No sólo hay mujeres reprimidas en los países musulmanes, también en Europa. “No, no aguanto esto más. ¡Me niego!”

No me gusta la manera en que funciona el sistema financiero en el mundo.

No me gusta la corrupción que hay en las altas esferas.

No me gusta la injusticia.

No me gusta que las madres vuelvan al trabajo cuando todavía están amamantando después de tres meses, y dejen a sus bebés atrás. ¡No me gusta!

Soy una mujer y mi feminidad tiene mucho que ofrecer al mundo.

Mira el video con subtítulos en español

Hace un tiempo traduje el texto de este video para publicarlo en un blog anterior que tuve, Diosa de Jade.

Sin embargo, después de tener este artículo guardado como borrador durante mucho tiempo para volver a publicarlo, hoy me he dado cuenta que aquel video ahora tiene subtítulos en español.

Esto me da mucha alegría, y por eso, ahora que no era necesario traducirlo directamente, he decidido parafrasearlo, porque todo lo que dice es sumamente importante para que podamos crear juntas esa sociedad «socidaria» que queremos. Y me consta, que no siempre tenemos tiempo para ver videos…

Pero si lo tienes, no dejes de verlo, ¡porque te encantará! Aquí te lo dejo…

https://youtu.be/oCIX6Zr5dFA

Imagen de Kaouthar Darmoni. Linkedin.

Texto extraído del video Kaouthar Darmoni | TEDx Ede | Español

Marta Mondéjar
Marta Mondéjar
Bloguera, desarrolladora WordPress y traductora de inglés en Mujeres Sentadas en Círculo. Escribo y traduzco sobre liderazgo y empoderamiento femenino para contribuir a crear una sociedad «socidaria».

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