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Mujeres Sentadas en Círculo

Te invito a formar parte de una tribu de mujeres con la misión de cuidar de sí mismas y de construir una sociedad «socidaria», en torno a los valores que sustentan la vida, tales como el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía, la solidaridad y cuidar de otros. ¿Te unes?

Mujeres Sentadas en Círculo

Te invito a formar parte de una tribu de mujeres con la misión de cuidar de sí mismas y de construir una sociedad «socidaria», en torno a los valores que sustentan la vida, tales como el respeto mutuo, la igualdad, el empoderamiento, la empatía, la solidaridad y cuidar de otros.
¿Te unes?

En el blog:

¿Has escuchado la llamada?

¿Has escuchado la llamada?
La Tierra está llamando a sus hijas para que encarnen el poder que da la vida y la sustenta. ¿Por qué las mujeres podemos y debemos cambiar el mundo?

Mujeres de todo el mundo están escuchando una llamada muy especial dentro de ellas. Quizá tú también la hayas escuchado. Nuestro planeta nos necesita. Los niños y niñas de hoy necesitan nuestro amor y nuestra sabiduría para convertirse en los adultos emocionalmente sanos y equilibrados del mañana. Y todos, hombres y mujeres, necesitamos ya nuevos líderes en todos los ámbitos, más compasivossensibles y conscientes, con el deseo de servir, de colaborar y de ayudar a sus comunidades.

Necesitamos también empresas con alma y corazón, que no solo piensen en obtener beneficios económicos para unos pocos, sino en garantizar una plena conciliación de la vida personal y el bienestar de sus empleados, nuestro planeta y el de todos los seres que lo habitan, a la par que ofrecen servicios a sus clientes.

La conciencia se está despertando en hombres y mujeres. Nos damos cuenta de que no podemos continuar con este ritmo de consumo y contaminación de nuestra casa, el planeta que nos da la vida y nos nutre.

Sabemos que no podemos seguir manteniendo esta actitud dominadora y explotadora sobre los recursos naturales y de los demás habitantes de nuestro ecosistema.

La era de la dominación y explotación debe acabar

Durante milenios… sí, solamente durante los últimos milenios en realidad, hemos utilizado nuestra inteligencia para considerarnos superiores, y la hemos combinado con nuestra fuerza para aplastar. Los hombres han subyugado a las mujeres, y a otros hombres. En el pasado, pueblos enteros fueron arrasados en nombre de un dios, o dioses, de los que a su vez nosotros, éramos esclavos. Se enaltecía a los grandes patriarcas, caudillos, reyes y héroes, como todavía ahora se enaltece a los toreros: por matar, por aplastar, por dominar… ¡Ya basta!

Sabemos por las investigaciones de historiadoras como Riane Eisler, que en el pasado, regresando atrás en el tiempo, más allá del Neolítico, éramos diferentes. Las numerosas estatuillas de las diosas neolíticas y paleolíticas, muestran una reverencia por algo muy distinto: el poder de dar la vida y sustentarla.

Todos, hombres y mujeres, tenemos este poder, pero las mujeres tenemos ahora la misión de encarnarlo y reestablecerlo en la Tierra, con el apoyo de los hombres.

¿Por qué las mujeres?

¿Por qué las mujeres? Porque sin nosotras se ha roto el equilibrio. Las sociedades de los últimos milenios nos colocaron por debajo del hombre, nos quitaron nuestra voz y nuestro lugar en todas las esferas de la vida y la sociedad, desde la familia hasta las instituciones religiosas y políticas. Nadie contó con nosotras ni con nuestra sabiduría, por ejemplo, cuando se diseñaron los sistemas económicos actuales, incluyendo el mundo laboral al que valientemente nos incorporamos hace relativamente poco tiempo.

Nuestra incorporación al mundo laboral y a las esferas políticas fue un éxito feminista de nuestras madres y abuelas. ¡Pero no fue un éxito perfecto ni completo!

Por ejemplo, nos incorporamos a un mundo laboral masculino y lineal, donde no se conocen ni se tienen en cuenta nuestros ciclos. ¡Incluso la mayoría de nosotras mismas desconocemos que somos cíclicas y nos movemos a lo largo de cada ciclo menstrual a través de una fase o etapa productiva, otra creativa, otra intuitiva y, finalmente, otra reflexiva. Estas etapas nuestras no son tenidas en cuenta ni aprovechadas.

Si tienes la regla, porque eres mujer, en el trabajo no hay contemplaciones. Un tampón, anunciado hace años por una marca de tampones española con el eslogan de «¡no pasa nada!», un ibuprofeno, y tal vez una píldora anticonceptiva que anula por completo tus hormonas femeninas, te convierten en tu trabajo en «uno más». La mayoría de nosotras aguanta el tirón y no nos atrevemos a reclamar el descanso que necesitamos. 

¡Pero lo necesitamos, y tener la regla no es ninguna desventaja! Todo lo contrario: nos conecta con los ciclos de la Tierra, de la luna, de la vida y de la muerte. Nos da, o eso pretende, la oportunidad de frenar y reducir el paso en este mundo lineal donde ya no existe el descanso. Y es, precisamente en el descanso, en la reducción de nuestro ritmo, en el silencio, en el no hacer, donde nos conectamos con la sabiduría, la intuición y las respuestas que necesitamos.

Por otro lado, nuestra maternidad es la gran ausente del mundo laboral … Ausente, porque incluso la mayoría de aquellas que son madres, apenas lo son de tiempo completo durante las primeras dieciséis semanas de vida de sus bebés. Después, la guardería. Muchas que quisieran quedarse más tiempo con sus bebés no lo hacen, por miedo a no poder reincorporarse al mercado laboral más tarde. Otras dejan el trabajo para dedicarse a la maternidad, y luego encuentran muy difícil o imposible reincorporarse. Y otras, ante opciones tan pobres, sencillamente, deciden no ser madres. ¡Y todo, porque pretendemos adaptarnos a un mercado laboral que aún no piensa en nosotras, ni en los bebés humanos, que necesitan durante mucho más tiempo del mayor cuidado y amor, especialmente de su madre, pero también de su padre!

¡Sin embargo, parece que «no podemos permitírnoslo»! ¡Tenemos que producir, y mucho! Y muchas veces, poco más que para sobrevivir. Vivimos en un sistema laboral que no dista mucho de la esclavitud del pasado… sólo que con salarios más o menos altos. Y, finalmente, lo más importante, que es vivir y disfrutar de la vida y de nuestros seres queridos, queda postergado para más tarde… para cuando nos jubilemos.

Pero, para entonces, puede ser tarde. El mundo laboral y económico al que nos incorporamos no siente ni piensa en la importancia del cuidado de los hijos, pero tampoco en la importancia del cuidado de nuestros mayores.

Debido a que estas tareas usualmente recaían en las mujeres antes de que nos incorporásemos al mundo laboral, ahora no son debidamente atendidas. Y cuando lo son, las personas que realizan las tareas de cuidado reciben salarios bajos.

Vivimos en una sociedad que no es lo suficientemente humana y compasiva con nosotros mismos. Si uno de tus padres muere mientras estás en edad laboral, sólo tendrás un par de días para llorarlos. Después, deberás continuar con tu labor productiva y tu horario frenético, sin que hayas podido aún asimilarlo.

Las mujeres tenemos el privilegio de habernos permitido sentir, mucho más de lo que se les ha permitido a los hombres. Somos solidarias por naturaleza. Estamos conectadas con la tierra a través de nuestros ciclos. Sabemos mejor que nadie que este mundo está desequilibrado y necesita más amor y compasión. Nosotras tenemos una enorme capacidad para darlos, y podemos aprender cómo acceder a la sabiduría femenina necesaria para hacer cambios en estos sistemas en los que ahora sí participamos.

¿Qué papel tienen los hombres?

Los hombres tienen un papel de suma importancia mientras las mujeres se empoderan para encarnar y restablecer el poder que da la vida y la sustenta. Los hombres también tienen este poder. Por tanto, éste debe ser un poder compartido. Quizá lo más importante que pueden hacer en este momento es ceder parte del poder que hasta ahora siguen ostentando exclusivamente en tantas esferas, con generosidad y confianza.

Pueden convertirse en amorosos, tiernos y compasivos protectores del divino femenino, que personifica el poder de dar la vida y sustentarla. Pueden descubrir que la verdadera masculinidad no consiste en ser fuertes, duros o insensibles, ni en vencer al oponente. Pueden defender, promover y acompañarnos a las mujeres en la tarea de equilibrar el mundo con nuestra energía femenina, hasta que se una en una sagrada danza «socidaria» con el verdadero divino masculino.

Mujeres Sentadas en Círculo no se centra en este importantísimo aspecto de ayudar a los hombres a sanar su propia masculinidad y convertirse en los apasionados guerreros espirituales que preservan la paz, el amor, la compasión, la armonía y la «socidaridad», sin otras armas que su amor, su compasión, su sabiduría y su nobleza.

Sin embargo, estoy abierta a hermanar Mujeres Sentadas en Círculo con otras páginas web que se dediquen a esta importante labor, ya que sólo lo conseguiremos si trabajamos, hombres y mujeres, en equipo.

¿Cómo lo haremos?

Si la idea de cómo equilibrar el mundo y desarrollar nuevas instituciones, modelos sociales, laborales, económicos e incluso espirituales y religiosos fuera mía, o de alguien más, no se trataría de una solución «socidaria

Creo que hay mujeres muy sabias hoy en día, cuya sabiduría ellas están preparadas para compartir, o ya la están compartiendo. Son grandes mentoras, en diferentes o parecidas áreas de trabajo. Algunas enseñan sobre modelos sociales, organización y liderazgo «socidario», otras nos ayudan a conectar con nuestro cuerpo, con nuestra autoestima, con nuestra soberanía, nuestros ciclos, nuestra sexualidad, nuestra espiritualidad… Algunas nos enseñan a conectar con la conciencia colectiva para enviar luz y amor al mundo.. Otras son grandes activistas que salen a las calles y a los campos para crear el cambio con sus propias manos. Algunas son maestras, otras son chamanas, otras alquimistas…

Pero todas ellas tienen algo en común: su deseo de contribuir al empoderamiento femenino y al bienestar femenino, humano, animal y planetario. Con amor y compasión dedican sus vidas a esparcir las semillas del amor, la compasión y la «socidaridad», preparando a las mujeres para liderar el cambio. ¡Son mujeres sabias para la Tierra!

Escuchándolas, aprendiendo de ellas, y creando nosotras nuestros propios movimientos y círculos basados en la sabiduría que iremos descubriendo a través de las diferentes herramientas que ellas propongan, entre todas, propagaremos una nueva forma de hacer las cosas.

Por ello, en Mujeres Sentadas en Círculo estoy creando un directorio socidario, en el que quiero incluir mujeres sabias. Muchas de ellas son mujeres que sólo hablan inglés, pero yo creo que su sabiduría debe ser conocida y compartida por nosotras también, las hispanohablantes. Por ello, aquí intentaré hacer disponible información sobre ellas y su trabajo en español, y te invito a conocerlas. A ellas también las las invito, a darse a conocer, y expandir su sabiduría, tan necesaria, por todo el planeta.

Imagen de Free-Photos en Pixabay

Marta Mondéjar
Marta Mondéjar
Bloguera, desarrolladora WordPress y traductora de inglés en Mujeres Sentadas en Círculo. Escribo y traduzco sobre liderazgo y empoderamiento femenino para contribuir a crear una sociedad «socidaria».

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